‘No Robarás rata maldita’ CARTA A urias NO. 2

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“No robarás rata maldita” se leía en un cuaderno de una amiga de la secundaria, lo había puesto con dedicatoria a todos los que gustaran de robar sus cosas y argumentar después que no se habían dado cuenta cuando vinieran los reclamos.

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Esa leyenda faltó poner en los sillones que en vida pertenecieron a la antigua sala de maestros en el conalep. De los dos juegos de sillones con los que contaba la sala de maestros. La negra, en la que por cierto llegaron a pernoctar los perros que cuidan la escuela, ahora adorna una oficina de la llamada zona de gallineros en el conalep. Esa sala desapareció como por arte de magia, y algunos ingenuos pensamos que se la habían llevado a ‘quitarle las pulgas’ de los perros que como ya dije les servía de descanso algunas veces, pero nunca imaginamos que se los habían llevado para echarle mas pulgas y garrapatas ( lo digo porque ahí también pueden entrar los perros). La otra sala, la verde, la que perteneció al director ‘mas ladrón’ según dijo nuestra directora, llegó a la sala de maestros en cuanto esta señora tomó su cargo, tal vez lo hizo para que no se le pegaran las malas vibras del ‘gobierno del cambio’, pero yo creo que les hizo un favor, pues salvó a estos pobres silloncitos de que le entraran otros bichos y vibras. Bueno, después de hablar sobre el origen de la sala de maestros, ahora hablaremos de su desaparición, bien dicen que nomás se muere la gente y se empieza a oír por todas partes ‘tan bueno que era…’ Y pues de estos muebles pues ya ni haracas quedaron, resulta que el jueves pasado, como le consta a miles de alumnos, la señora urias montó en cólera al ver que los maestros decidieron trasladar unos metros y escalones abajo un solo sillón para poder descansar alejados del peligro de una posible cámara oculta en la dizque televisión que amablemente nos manó instalar la sra urias (tal vez para que al ver la programación del canal de las estrellas nos olvidemos de andar tramando tontadas del sindicato), pues sencillamente alguien ‘ordenó la desaparición de estos muebles (claro con el consentimiento de cierta persona propietaria de una sala de piel).

En fin, la triste historia de ese día fue que los maestros que llegaban cansados a despabilarse un poco durante los recesos solo dieran vueltas y no les quedara otra que sentarse en las escaleras bajo una tozuda lluvia. Fue realmente muy triste que la sra urias reaccionara de esta manera, no está a la altura de una universitaria, a menos que sean ciertos los rumores de que no estudió una carrera profesional, tampoco corresponde a la personalidad de la sra urias que aparece en la página de colores de sociales donde hasta se le puede ver su pelo rubio acomodado al estilo de un trapeador recién exprimido.

Es muy lamentable que muestre tan abiertamente y sin ningún recato su in animadversión por los maestros, faltándole el respeto a los propios alumnos, pues hay que señalar que aunque no muchos, pero si suelen acudir a las sala de maestros a recibir alguna orientación de parte de algún maestro que los cita a esa hora para continuar con las asesorías, y de esto no necesito explicar mucho, fotografias abajo puede apreciarse como nuestra compañera maestra atiende a varios de ellos. En fin allá ella y su conciencia de permitir que ahora ‘sus hijos’ acudan a las escaleras y aun bajo la lluvia a buscar a algún maestro, una madre así me imagino que debe tener ‘el hígado muy negro’.

Y sra urias, como ya he comentado en entradas anteriores en este su espacio favorito, aunque humildes, nacos y todo lo que usted pueda adjudicarnos, tenemos dignidad y sabemos muy bien cuando alguien no nos quiere, pero solo podría responderle lo que una vez leí en la defensa trasera de un camión ‘Dios te de el doble de lo que me deseas’,por nuestra parte le prometemos que a unas horas de haberse escrito este mensaje usted podrá asomarse desde el barandal para comprobar que efectivamente tenemos dignidad, pero más aun, que estamos unidos en una sola fuerza, que es momento de arrancar motores, que somos una sola voz y una sola persona con la fuerza de mas de un centenar. SITRAD es una palabra que usted jamás podrá olvidar, SITRAD será el símbolo que golpee en su cabeza de la unión y el coraje de muchas mujeres y hombres dispuestos a darle la pelea.

Y si alguien de sus subordinados encuentra entre la tapicería la leyenda ‘No robarás rata maldita’ regresela aunque sea por honor al letrerito.

Le deseo lo mejor de este día sra urias.

Hasta pronto.

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